Exhibir el trabajo que Robert Brandwayn ha realizado, de manera íntima en su taller desde el 2014, nos acerca a ese gran misterio que es la memoria. Un espacio donde los hechos reales, por acción del tiempo y las transformaciones de la sociedad van pasando de generacion en generacion, y sufren interpretaciones y transformaciones. La memoria es un espacio que existe en el pensamiento y en la mente de cada uno y por su misma naturaleza etérea está sujeto a la percepción y sensibilidad de quien evoca los recuerdos.

En el caso de Brandwayn, el punto de partida para esta investigación y exploración estética de los archivos de familia, fue el silencio en vida de su padre. Las preguntas no enunciadas, los lugares y personajes sin nombre propio, las cartas y documentos en diversos idiomas y los registros fotográficos que cuentan momentos puntuales, fueron los que provocaron la curiosidad creativa.

La formación transdisciplinaria y la cultura híbrida de su familia, llevan a Robert a querer identificar, asimilar y recrear la esencia vital de su linaje. En donde se entiende el linaje como una fuerza no visible que se pasa generación tras generación y que se manifiesta de distintas formas, siempre conservando una actitud proactiva y un pensamiento creativo para afrontar las circunstancias de cada época y mantener su resiliencia.

El interés por hacer visible lo no visible y dar forma a esos momentos donde las piezas no encajan y los registros se han desdibujado, erosionado o simplemente perdido, permite que la ansiedad de lo inexistente sea solucionada por la creación multimedia a partir de elementos que Brandwayn pasa por procesos artísticos y quiere dominar al adherirlos a un lienzo, rasgarlos, pigmentarlos o sobreponerlos para transmitir en cada obra lo que pasó en esa búsqueda de sentido por medio de la experiencia estética contemporánea. En esta exposición cada espectador es llevado a evocar, interpretar y completar… o simplemente sentir la necesidad de reconocer que las rupturas y los vacíos son la oportunidad para crear y generar vida.

LAS CONVERSACIONES

En el 2014 iniciamos un diálogo prolongado entre artista y curadora, sin otra pretensión que confrontar la consistencia conceptual y la forma expresiva de los hallazgos en la búsqueda de Brandwayn. Pasamos horas revisando su propuesta de enlaces para unir o hilvanar fotos, documentos oficiales y cartas. Eran más las preguntas que las respuestas y la imaginación substituía las lagunas de memoria, mientras el recurso de color y materiales servían de pretextos para integrar o desvanecer. Hubo etapas donde al llegar al taller Brandwayn había tapado con una capa de color las transferencias y estaba luego escabando sobre la pintura en una especie de acto de arqueología plástica. Su propuesta de escarbar en los recuerdos se materializaba en un acto creativo.

Al iniciar las visitas curatoriales al taller me daba especial curiosidad la selección de los lienzos a trabajar y la preparación con capas de pintura e incluso con obras experimentales o lúdicas que solo servían como soporte y al preguntarle sobre este curioso procedimiento, y la razón por la cual lo empleaba, su respuesta fue sorprendente:  «quiero construir las obras con base en lo que ya he hecho; Sobre  la memoria de mis experimentos artísticos.  Es una arqueología, una especie de palimsesto, donde debo rasgar para descubrir, y acumular para dejar huella.»

En el primer periodo de trabajo nuestras conversaciones se desarrollaron en torno a pequeños sobres de muy disímil naturaleza, donde como tesoros rescatados de distintos archivos de familia, se ocupaba de agruparlos por categorías que eran cambiadas una y otra vez. Era una experiencia nueva ver cómo el artista usaba como materia de creación conceptual y estética elementos que ya eran unidades de significado por sí mismas. Su gozo artístico en esta etapa de construcción de las obras, su exploración, tenía como objetivo encontrar los componentes esenciales que le permitieran desde lo más sensible y lo visual identificar y reconocer la fuerza de sus ancestros, centrándose en dos figuras protagónicas: su abuelo Israel y la familia antes de emigrar de Żelechów.  

Lo vital de su experiencia estética era no detenerse ante los vacíos o las imposibilidades de contar con una trazabilidad histórica. Según Robert, en este proceso hay un Aleph, un Bet, un Guimel, que forma la estructura de un lenguaje propio para contar la historia de su linaje. En esta aventura creativa dos hallazgos marcaron la obra: la solidaridad al emigrar y la resiliencia al inmigrar.

Después de más de 2 años de trabajo la propuesta de Robert necesitaba de otras lecturas, de otras interpretaciones y poder así confrontar su intimidad con expertos respetuosos. Invitamos al Maestro Víctor Fuenmayor y al curador Jimmy Yanez a una inmersión de una semana intensa en el taller del artista, y sus aproximaciones y lecturas provocaron en Robert una conciencia clara de la importancia de continuar con su forma de expresión estética y la certeza de la validez de su propuesta.

Invitado a exhibir en el MACZUL (Museo de Arte Contemporáneo de Zulia) en Maracaibo en Marzo 25 del presente año, acompañamos a Robert en un concierto de curadores a narrar una historia, su historia de la resiliencia encontrando en la expresión plástica y multimedia de LA MEMORIA VITAL.

Piedad Casas

Curadora y Crítica de Arte

Miembro AICA Internacional desde 1990